Recuerdo dedicado a Duna, una pequeña bola de pelo amarillo y raza indefinida, que forma parte para siempre de mi corazón.
Sus tiernos ojitos me miraban desde la camilla con una expresión de tristeza imposible de resistir. Parecía estar diciéndome: "Lo siento mucho, Amigo mío, pero mi frágil cuerpito no me permite continuar acompañándote".
Su pelaje suave acariciaba mis manos cuando yo, en un intento por hacerle sentir que estaba con ella en este difícil trance, acariciaba su cabecita mientras copiosas lágrimas rodaban por mis mejillas.
Todavía recuerdo esa mirada, y creo que jamás podré olvidarla. Quedó grabada a fuego en mi corazón. En esos ojos se leía una eterna fidelidad, una gran tristeza, y un enorme Amor, como sólo una mascota (que es completamente pura en su alma), puede sentir.
¡Mi querida Duna!. ¡Cuántas cosas hemos pasado juntos!. Desde aquel día en que fuimos al hogar de animalitos abandonados con la intención de traernos un perrito, ¡y viniste corriendo, sorprendiendo a todos, a meterte en el canasto como si supieras que eras la elegida!.
Cuantos juegos hemos compartido, cuantas veces me has visto triste y tu fría nariz me hizo cosquillas para intentar reanimarme. Cuantas veces hemos corrido por el jardín por el solo gusto de correr, y luego cansados los dos nos hemos hechado en el pasto a disfrutar del Sol, comprendiendo en ese instante lo que es tan importante en este mundo: la verdadera y pura Amistad.
¡Sólo un animalito tan tierno podría hacerme sentir tan feliz al venir a recibirme todos los días con esa alegría que desbordaba tu pequeño cuerpito y que se reflejaba en tu delatora cola que no podías dejar quieta ni un instante!.
Hoy mi querida Amiga, quiero brindarte este pequeño homenaje. Quiero recordarte con una sonrisa. No tengo dudas de que eso te hará feliz, porque se que no había nada que te gustara más que verme sonreir. Y te voy a contar un secreto: A mí me encantaba verte feliz. Me gustaba verte sonreir, así como sonríen los perros (estoy seguro de que cualquiera que Ame a los perros como yo, sabe a lo que me refiero cuando digo "sonrisa perruna"). Me encantaba ver cómo corrías alegre a buscar cualquier palito que yo te arrojara, para luego traerlo y jugar al "te lo doy... o trata de quitármelo!". también me gustaba mucho cuando mimosa, buscabas mis manos (y yo haciéndome el distraído), esperando que te acaricie la pancita como tanto te gustaba.
¡Mi tierna Duna!. Jamás olvidaré cuan feliz me has hecho. Estoy enormemente agradecido por haber tenido el privilegio de poder cuidarte y protegerte, de poder estar contigo en cada momento importante y pese al enorme dolor, también estuve contigo cuando cerrando suavemente tus ojitos me dijiste adios...
Adios Amiga mía. Que la Paz sea en tu tierno corazoncito. Te Quiero.
